Y ayer me enteré, que no te acordás de mi. O por lo menos no debes acordarte de mi. Si no te acordás de esa persona con la cuál conviviste toda tu vida, menos te vas a acordar de mi. ¿Y yo qué puedo hacer?, el paso de los años te golpea duro y no hay escudo contra eso. Ahora tengo miedo de hablarte, porque aunque vos ni lo sepas, me duele pensar que quizás el día que te vea me digas:
- "Hola nene, ¿Quién sos?".
¿Yo que puedo contestar?. ¿Decirte quién soy? ¿Mentirte? ¿Evitar la pregunta?.
¿Y vos qué podes contestar?. ¿Qué culpa tenés vos?.
Sé que nunca vas a poder leer esto. Y tampoco voy a poder decírtelo. Aún tengo la esperanza de que te acuerdes de mi, de que me cuentes tus anécdotas como antes, de que me des un "abrazo peronista", como solías decirlo. Tengo la esperanza de que quizás aún recuerdes quien soy. Que haya un esbozo de mi cara en tu mente que te permita recordarme, saber quien soy, saber qué soy.
Lo feo de todo esto, es que significa que cada vez olvidás más y más. Yo sé que vos no querés hacerlo, y que se yo, quizás ahora sufrís un poco menos, sin tantos recuerdos, sin acordarte de problemas.
Cuando era chiquito pensé que ibas a ser inmortal, pero con el pasar de los años me fui dando cuenta que los años te golpearon duro, los hechos te golpearon duro... pero, ¡tu sonrisa permanecía ahí!. ¡Tu sonrisa vale oro!. Vos valés oro. Donde muchos ven una persona más, con problemas, en el punto culmine de su vida. Yo veo una heroina, yo veo una persona con una sonrisa preciosa, veo una persona que a pesar de sus ideas anticuadas, están bien. Tienen bondad esas ideas en su mayoría. Tienen la lógica de tu época.
Tu sonrisa no tiene precio, no tiene lugar en la bolsa de valores, no tiene nada material. Solamente, está llena de lo que más querés, lo que sos.
Tu sonrisa es luz.