Importante.

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jueves, 28 de marzo de 2013

¿Qué es acaso eso de vivir?.
¿Es amar, saber, pensar, morir?.

¿Es aquel amor que nunca murió?.
¿Es esa sensación de revolución?.
¿Un guiño? ¿Una sonrisa? ¿Un gesto de expresión?.
¿O acaso la vida es algo que sabíamos pero ya se nos olvidó?.

Se nos olvidó, porque creímos que maduramos.
Creímos que somos maduros porque experimentamos y trabajamos.
Porque por lo vivido en tal efímero tramo, creemos saber el mundo que habitamos.

¡Falacias!.

La experiencia no vale de nada si no aprendemos nada de ella.
Y un trabajo no sirve de nada si no disfrutamos de ello.
Que la vida no es solo vivir esta vida bella.
Desde los tragos amargos hasta los rutinarios destellos.

La vida es aprender. ¡Aprende y verás!.
Que la vida es mucho más de lo que aparenta. Si, mucho más.

viernes, 22 de marzo de 2013

¡Olvidar!

Salió de su departamento. Usó el ascensor. Bajó. Abrió la puerta. Salió. Se acomodó el saco. Se quejó del frío. Pensó en que un poco de aire no le vendría mal. Caminó. Caminó. Caminó. La vio. Su corazón latió más rápido. Desvió la mirada. La miró otra vez. Retuvo el aire. La saludó. Esbozó una gran sonrisa. Se distanciaron en la calle. Olvidó su sonrisa. Volvió la melancolía. Los recuerdos. Ella. El otro. ¿Ellos?.

Llegó a su departamento. Colgó el saco. Se preparó un café. La cafeína inundaba su cerebro. Se sentó. Lloró.

Al final de la noche, por suerte, pensó: "A veces las personas que creemos que van a estar siempre, solo van a estar un efímero período de nuestras vidas. Yo quiero... más bien, debo vivir sin rencor. ¡Si, eso!. Al fin de cuentas disfruté su compañía. Y si algún día una linda señorita toca a mi puerta y es capaz de encontrar la púa para las cuerdas de mi corazón y tocar una linda serenata. ¡Hasta las penas se atan!."

Se acostó, miró el techo y por fin. Luego de 4 años. 5 meses. 2 horas. 54 minutos. 2598 besos. 3207 abrazos. 5058 "te amo". Pudo olvidarla.

"Al fin" pensó. "Es que a veces mi mente es un caos".

sábado, 9 de marzo de 2013

El amor capuchino

¿Qué habrá sido de tu felicidad Luciana?.

Luciana era porteña, vivía en un departamento de Barracas desde que nació y nunca se mudó de ahí. Ya a los 32 años, vivía sola. Sus padres ya había fallecido 3 años antes, primero la madre y luego el padre, sin mucha diferencia de días. A pesar del impacto causado en ella, no fue tan grande como aquella tarde.

Aquella tarde, en lo que a la historia de Luciana concierne, es él.

"Él, él, él, él, él, lo quiero a él" fue lo que pensó cuando vio a ese joven esa tarde en el trabajo. Los dos trabajaban en un centro de oficinas de una empresa que manejaba las estadísticas de ventas; la empresa vendía monitores de computadora y estaba dirigida por un señor ya bastante grande, inflexible y sumamente austero.

Esa tarde entró él como otro oficinista más al primer día de trabajo.

Esa tarde entró Luciana como otra oficinista más al primer día de su vida.

Ella nunca se había sentido tan viva, ¡Tan radiante! ¡Tan mujer! ¡Tan!... ¿Enamorada?. Decidió concentrarse a su trabajo y pensar luego en él. ¿Por qué iba a enamorarse justo de él?, ella había visto miles de hombres de su vida, pero nunca había sentido algo tan puro y directo como lo que había sentido por él. Él... ella aún no sabía su nombre. ¿Quién era él?, necesitaba saber quien era, ¡ponerle nombre a sus locuras!.

Luego de un rato lo supo, cuando el jefe lo llamó para asignarle una tarea. Marcos.

"¿Marcos?... L y M. Queda muy lindo, ¿Y cómo nos llamaremos entre nosotros?, no sería lindo decirle Marcos todos los días. Quisiera que me diga Lu, o Luli. ¿Habrá notado mi existencia?"

Y la notó. Luego de una semana Marcos le habló. Se enamoraron y sus labios tocaron los de ella. Desperdiciaron amor en una cama y durmieron abrazados. Todo muy rápido. Todo en cuestión de horas.

Luego nada. Marcos no entabló nunca más conversación. Comenzó a hablar con otra chica de la oficina, Marlene.

"¿Qué tiene ella que no tenga yo?"

Cuando llegó a su casa. Lloró. Gritó. Golpeó paredes. Se instaló en su habitación a escuchar Joy Division y decidió entregarse a la melancolía.

Los días pasaron y ella veía como la perra de Marlene se llevaba lo que en un principio fue de ella. ¡De ella!, ¡Ella lo vio primero y se entregó a su amor!... pero... se dio cuenta de algo. ¿Fue amor? ¿Qué es el amor? ¿Acaso era real eso? ¿Fue amor en serio? ¿La vida se basa en el amor?.

Si algo tenía claro, era que eso, fue amor. ¡Y era cierto!, la sangre corría caliente en sus venas y se entregó al más hermoso de los placeres, con él. La palabra él, ya no tenía otra acepción, ya no era un pronombre personal, ya no era para referirse a una deidad, ya nada. Él, era Marcos. Marcos, era él. Y amor, era Marcos.

Pero pasados los meses, ya no sentía que ese amor era correspondido. En cuestión de 4 meses, Marcos ya había mantenido relaciones sexuales con la mitad de la oficina.

Luciana, otra vez, lloró. Lloró. Ya no podía más. Y gritó otra vez y le prometió a todos los santos del cielo que nunca más iba a vivir. Y así fue.

Al otro día, Luciana fue encontrada muerta en su departamento. Se ahorcó. Dejó una carta dividida en dos:

"Querido corazón:

Hoy detengo el dolor que sientes cada noche y día. Hoy detengo las noches en vilo pensando en él. Hoy detengo la hiedra venenosa que aquella tarde nació sobre la planta de mis pies y hoy como una buena trepadora ha llegado a inflamar los tallos de mi cabeza. Hoy detengo todo. Hoy detengo los recuerdos, que me han golpeado una y otra vez. Hoy detengo mi vida. Hoy descubro que la vida es hermosa, al mismo tiempo del que he descubierto que no merezco vivirla.

Hoy vuelo, vuelo por encima de las cabezas de aquellos que me conocieron. Vuelo por encima de las ciudades y los edificios que alguna vez fueron refugio. Vuelo y cumplo el sueño de todos los hombres. Hoy no vuelvo sobre mis pasos ni vivo entre las sombras. Hoy, este corazón negruzco y melancólico deja de bombear veneno. Hoy, soy estrella que tirita en el cielo y vuela ante las cabezas de los apenados, para que no cometan el mismo error que cometí yo. Que no pierdan la vida.

<<Luego, un poema>>

'Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otra. Será de otra. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Yo no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido'

La carta, había convertido a la persona del poema y su amor perdido, en un hombre.

Se dice que nadie acudió al funeral. Pero que el caso fue famosísimo en su barrio y toda alma que se apena por el amor, se dice que es aconsejada por la estrella Luciana.

Como último dato, al lado de la carta, una flor Capuchino, que según la creencia general, el amarillo es un reproche por la indiferencia, el marrón un reproche por inaccesibilidad. 

Y el púrpura, triste color de la gama de los colores, significa el amor perdido, un "Ya no puedo amarte más".





martes, 5 de marzo de 2013

Imagine

Entro a mi blog y veo lo que escriben los otros. Palabras entrelazadas. Historias de amor, odio, tristeza, desidia, felicidad, sueños... sueños... ¡sueños!. Millones de sueños e ideas mueren, porque las olvidamos o no las redactamos. Algunas vuelven, perseverantes, y quizás salen a la luz. Otras, perecen.

En fin, veo lo que escriben los otros. Otros. Gente. Personas. Otras ideas. ¡Vida!. ¡A la vida le falta vida! ¡A la imaginación le falta vida!, imaginación denigrada, entre otras cosas, por la televisión basura, que incita a que no imaginemos, si no, que lo tengamos en frente. Nos quitaron el privilegio de imaginar. Porque quienes leen o reflexionan no son mayoría. ¡Hay que incitar a que la gente imagine!.

La imaginación es el castillo donde habita tu ser. Se puede saber más de una persona por la imaginación que por las cosas que salen por su boca.