Hoy cumplo 16.
Que diferente que soy del Gero de hace dos años. Por todo, conocimientos, gustos musicales, opiniones, amor, etc. Ya no soy tan pendejo, supongo, debe ser por la madurez. Aún hago estupideces, pero son normales en mi, "flashear" es parte de mi. Por lo menos el humor no lo perdí, es más, es mayor que el de hace 2 años.
Ya no tengo las mismas amistades, ni las mismas relaciones con la gente, ni nada. Me gusta el cambio, soy diferente a lo que era antes y es un alivio saber que la vida no es monótona y permite cambios.
Así que, ¡feliz cumpleaños para mi!, supongo.
Importante.
Antes que nada. Por favor apretá el play de la música. Hice una selección de música para escuchar mietras lees mi blog. Si querés escuchar algunas de mis canciones favoritas, pará lo que estás escuchando y poné play. Y si no, olvidá lo que acabo de decir.
viernes, 31 de mayo de 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
Ese 'nosequé'
Uno se levanta y quiere sacarse ese nosequé del pecho. Le digo así porque no sé como catalogarlo, es una mezcla de tristeza con palabras nunca dichas. Nunca escuchadas. Nunca respondidas. Una maraña de sentimientos alegres que se tropiezan entre sí. Y entre tanto cambalache, se chocan la tristeza y la felicidad, dejando ese gusto a nosequé en el pecho.
A veces sale y se mezcla entre los tonos de mi canto o las cuerdas de mi guitarra. A veces sale de entre mis manos para meterse en mi lápiz mientras escribo. No sé ni la mitad de las cosas que hace, y aún así, hace magia.
¡Magia! ¡Unas simples palabras son magia!. Ese nosequé creó el arte y todas esas cosas que decimos cuando nos enamoramos, nos entristecemos, cuando lloramos o recordamos. Viene disfrazada, nunca va a venir como es realmente, viene disfrazada en la sonrisa de la chica que me gusta, un disco que escucho ilimitadas veces, una lágrima que pasea por la ruta de mi mejilla o hasta una flor que crece en el marco de mi ventana.
Le dicen "inspiración". Quién sabe. Hasta ahora me visita seguido y me da un abrazo; suficiente para escribir todo lo que pienso, suficiente para pensar todo lo que siento, suficiente para sentir todo lo que veo, para ver todo lo que existe y suficiente para que exista todo lo que amo.
A veces sale y se mezcla entre los tonos de mi canto o las cuerdas de mi guitarra. A veces sale de entre mis manos para meterse en mi lápiz mientras escribo. No sé ni la mitad de las cosas que hace, y aún así, hace magia.
¡Magia! ¡Unas simples palabras son magia!. Ese nosequé creó el arte y todas esas cosas que decimos cuando nos enamoramos, nos entristecemos, cuando lloramos o recordamos. Viene disfrazada, nunca va a venir como es realmente, viene disfrazada en la sonrisa de la chica que me gusta, un disco que escucho ilimitadas veces, una lágrima que pasea por la ruta de mi mejilla o hasta una flor que crece en el marco de mi ventana.
Le dicen "inspiración". Quién sabe. Hasta ahora me visita seguido y me da un abrazo; suficiente para escribir todo lo que pienso, suficiente para pensar todo lo que siento, suficiente para sentir todo lo que veo, para ver todo lo que existe y suficiente para que exista todo lo que amo.
viernes, 17 de mayo de 2013
La felicidad.
Mi vida no ha sido tan larga y aún le faltan años para vivir. Pero podría asegurar que he escuchado cosas horribles sobre la felicidad: desde que un auto lujoso los haría extremadamente felices, que una hermosa y enorme casa los haría alegres o que una montaña de dinero verde a su disposición les arreglaría todos los problemas.
Y la felicidad no se alcanza con eso, no estoy despreciando esos objetos, simplemente digo que hay cosas más importantes, y si me preguntan a mi que es la felicidad, sonará cursi, pero la felicidad es un buen abrazo de mi papá, un beso en el cachete de mi mamá, las aventuras con mis amigos, la sonrisa de mi abuela, los recuerdos de la gente que me quiso y la sonrisa de ella, tan blanca y hermosa que te hace sonreír.
¿Escucharon hablar algún día de las sonrisas contagiosas?. Son de esas que empiezan en la cara de uno y terminan en la cara de todos. Hoy la vi en un grupo de chicos del colegio que saludaban y abrazaban a una nena que había estado en el curso; la chica tenía Síndrome de Down y era hermoso ver como la saludaban. Que me acusen de cursi, de meloso y de tonto. Pero era una escena muy linda.
Y es que a eso se reduce la felicidad, amar y ser amado. ¿Más de eso quieren?.
Al fin y al cabo, ¿Qué gracia tiene correr un auto solo, vivir solo y tener todo el dinero del mundo pero no poder gastarlo en nadie?
miércoles, 8 de mayo de 2013
¿Qué querés ser de grande?
Me han planteado esa pregunta muchas veces, al igual que yo mismo me lo he planteado.
Y en la calle encontré respuestas. Vi a gente que salía de sus oficios, con trajes grises, caras grises y una enorme maleta que les pesa. Vi hombres y mujeres parados en una parada de colectivo de la avenida, esperando algún colectivo que los lleve. Veo gente quejándose de sus situaciones y ver como no hacen nada para cambiarlas. Veo que llegan a sus casas, se preparan un café, le gritan a sus parejas, pasan sin saludar a sus hijos, comen inexpresivos y rápidos, y se van a dormir.
Y en la misma calle encontré otra respuesta. Vi a niños que entraban al jardín alegres, que saludaban a sus parientes con un beso, y salían contentos y llorando de la risa. Vi que correteaban por las calles agitando los brazos, cantando canciones y jugando con todo lo que encontraban a su alrededor.
Vi como volvían a sus casas, le comentaban a sus papás las grandes aventuras del día, comen con toda la tranquilidad del mundo, como si el tiempo no les preocupara y vi como luego van a dormirse felices.
Entonces decidí, que cuando sea grande, quiero ser chico.
Y en la calle encontré respuestas. Vi a gente que salía de sus oficios, con trajes grises, caras grises y una enorme maleta que les pesa. Vi hombres y mujeres parados en una parada de colectivo de la avenida, esperando algún colectivo que los lleve. Veo gente quejándose de sus situaciones y ver como no hacen nada para cambiarlas. Veo que llegan a sus casas, se preparan un café, le gritan a sus parejas, pasan sin saludar a sus hijos, comen inexpresivos y rápidos, y se van a dormir.
Y en la misma calle encontré otra respuesta. Vi a niños que entraban al jardín alegres, que saludaban a sus parientes con un beso, y salían contentos y llorando de la risa. Vi que correteaban por las calles agitando los brazos, cantando canciones y jugando con todo lo que encontraban a su alrededor.
Vi como volvían a sus casas, le comentaban a sus papás las grandes aventuras del día, comen con toda la tranquilidad del mundo, como si el tiempo no les preocupara y vi como luego van a dormirse felices.
Entonces decidí, que cuando sea grande, quiero ser chico.
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