Hoy tengo ganas de escribir, no sé, quizás sea la lluvia. El ruido de la lluvia contra el asfalto de la ciudad, contra las rejas de mi balcón o sobre los vidrios de mi ventana. Es lindo. No sé como describirlo.
Quizás ustedes estén un poco locos como yo y también les guste tanto la lluvia como a mi; si no sufriese alergia y no viviese en un departamento, iría bajo la lluvia cada vez que pueda. Hoy cuando volví a mi casa me quedé un rato abajo de ella, es un abrazo frío.
Siempre tengo la sensación de que la lluvia borra el dolor o lo intensifica, sin punto medio. Quizás sea algo cierto.
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