Fierita era el perro callejero de un par de cuadras, incluyendo la mía, en Sarandí. Nunca supe quién le había puesto fierita, pero en su momento era un claro sarcasmo debido a que era flaco, sarnoso y con poco pelo. Pero todos lo conocíamos como fierita, lo veía todos los días y con el tiempo, gracias al cuidado de algunas vecinas, le fue creciendo el pelo y fue haciéndose más sano.
No sé que es de la vida de Fierita hoy en día, en mi casa supusimos que murió. Pero a mi no me gusta esa idea, me gusta pensar, como siempre me ha gustado pensar de forma optimista, que está en la casa de alguna buena alma que se ofreció a darle cobijo para que no duerma en la calle y simplemente no sale.
Pero de todas formas, ya no está, por lo menos no hasta lo que sé. Qué se yo, quería darle un espacio a Fierita en mi blog, un perro aventurero que ha sorteado los peligros de la calle y que quizás hoy esté en paz, con cobijo y una buena ración de alimento.
Suerte Fierita, dondequiera que estés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario