Haciendo alusión a los disturbios que sucedieron entre colegios desde hace más o menos dos semanas, quisiera preguntar: ¿Qué les pasa a todos?
Creo que respecto a estos temas, tiene que haber un punto medio. No es como los medios dicen, que hacen parecer estos disturbios una guerra entre animales desquiciados que salen del colegio dispuestos a tirarse a la yugular de cualquiera que no curse en su mismo colegio y que usan (cito textualmente) la Plaza Alsina como "ring de pelea".
Pero tampoco es como hacen parecer algunos, como si no pasase nada y como si no fuese para tanto. A lo que voy, es que quiero mirar esto con la mayor neutralidad posible y buscar el punto medio: lo que pasó fue algo que no se debe ni exagerar ni dejar pasar.
¿Por qué no debería exagerarse ni dejar pasarse entonces?
Porque estamos hablando de alumnos que están cursando el secundario, no de asesinos seriales que se acaban de escapar de la cárcel cargando a cuestas una condena de homicidio. ¿Entienden?, son chicos que todos los días se levantan y van al colegio. Muchos argumentaron cosas que me daban cierta imprensión de extremismo, desde que tanto los chicos del ENSPA o de la Técnica Nº5 (mejor conocida como el Palaá) debían ser sancionados duramente con la expulsión, entre otras tantas cosas.
Pero, tampoco se va a olvidar así de fácil estos hechos de violencia, los repudio totalmente. Me parece absurdo y estúpido el hecho de haber tirado piedras a una institución porque sí, porque con esta afirmación hablo fuera de toda neutralidad: algunos habían planteado el problema de una minoría, o sea, una minoría que haya tenido problemas con otra minoría de otro colegio y haberlo llevado a más personas. No sé si es cierto, no lo sé. Pero en caso de serlo, me parece estúpido, que una minoría movilice a mucha más gente con un argumento tan estúpido para hacer estragos es estúpido.
Creo que es el momento en el que debemos sentarnos a reflexionar a qué punto llegamos. Utilizamos los colegios como si fueran clubes de fútbol e insultamos a otros por el simple hecho de cursar en otro colegio. ¡Pero peor aún!, ante estos hechos lo dejamos como si fuese "normal", como si estuviese bien que los colegios se peleen.
Pero mucho peor aún, y creo que es lo que más me indigna. Es que se llenen de miedo y actúen miedosos, pegando tiros al aire por miedo a mirar. Porque muchos hablaron desde la ignorancia y la falta de información y ya empezaron a criticar a los alumnos, cuando se olvidan de lo principal: están hablando de jovenes. Carajo. ¡De chicos!, no están hablando de criminales prófugos, asesinos o políticos corruptos.
Dejen de ser tan agresivos, porque la misma agresividad que cultivan con sus comentarios y soluciones precipitadas, son los mismos disturbios que cosechan y la misma agresividad que reciben. Me pareció genial la idea de campañas de conscientización, ¡pero que sean profundas!, que no se queden en el "bueno, estuvimos mal", que no se repita. Y por sobre todas las cosas, ojalá que nunca más tenga que escribir para hablar de este tema, porque tanto gente del Palaá, del Enspa, el Cai, el French o cualquier otro colegio, son jovenes. Son personas. Y hay que cultivar en ellos un sentido de lucha y de cambio, no de tirar el polvo debajo la alfombra, porque son soluciones que no sirven a largo plazo.
Se necesita un cambio. Hagámoslo.
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