Dilemas, dilemas. La vida es un dilema.
¿Ser o no ser?. ¿Somos? ¿Existimos? ¿Morimos? ¿Somos eternos? ¿Creamos? ¿Fuimos creados? ¿Tenemos una misión? ¿Nos dan una misión? En ese caso, ¿Quién lo hace? ¿Él sabe de nosotros? ¿Nos ayuda? ¿Nos vigila? ¿Es responsable de nuestros actos o nosotros somos responsable de los mismos? ¿Su consentimiento no le da, en parte, cierta responsabilidad? ¿Tengo que vivir? ¿Qué pasa si muero? ¿Y si nunca muero? ¿La eternidad existe? ¿La eternidad me beneficia?.
¿Plantear dilemas me lleva a algo? ¿Y si pierdo la vida planteando dilemas y problemas?
La vida es un enorme dilema. Es difícil definir la vida. Es comparable, eso sí, en ciertos aspectos. Pero hasta lo que sé, no hay nada comparable a la vida, ¿Qué puede tener todos los aspectos importantes de la vida si son tantos?. En fin, no es el tema, mi blog se llena de pseudo-ensayos. Algo así como filosofía de ojalata. Lo que escribo no es traducible, ni va a durar por toda mi vida, quizás. Ni siquiera lo que escribo puede que se salve. Es más, hasta puedo discrepar de esto en un tiempo. ¡O quizás mañana!.
Agh, la vida es tan efímera.
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