Escribo al márgen del renglón.
Ya son varios años que tengo como testigo a mi razón.
Con razón, a veces me siento insatisfecho.
Tan deshecho, hoy busco donde tirar mis desechos.
El calor quema tanto.
Pero el frío me trata con despecho
Miré al techo.
Y pronuncié este canto.
Ya van tantos años haciéndome el que no me quejo.
Que dormir en mi lecho.
Hoy ya ha perdido el encanto.
¿Para qué escribo?
¿Para desahogarme de lo que vivo?
¿Acaso tengo motivos
para esa suposición?.
A veces soy tan positivo.
Y tan especulativo.
Que es difícil no perder la razón.
Son dos ferrocarriles que surcan por mi mente.
Dos ferrocarriles por la misma vía y a velocidad potente.
Descarrilar los dos, sería prepotente.
Pero, descarrilar uno me haría muy diferente.
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