Importante.

Antes que nada. Por favor apretá el play de la música. Hice una selección de música para escuchar mietras lees mi blog. Si querés escuchar algunas de mis canciones favoritas, pará lo que estás escuchando y poné play. Y si no, olvidá lo que acabo de decir.

jueves, 24 de enero de 2013

Vivir. Parte III

Yo que vivo en una ciudad desde que nací, me es indiferente los diferentes ruidos de la ciudad, sobre todo por vivir en una zona tan céntrica. Pero eso no evita que con el pasar de los años, me haya dado cuenta, que al estar tan cerca de la gente, también estoy tan cerca de la muerte.

No he sido explícito. Pondré un ejemplo, uno se levanta, va a comprar un par de cosas y de repente... ¡Pasa una ambulancia!. ¿Quién podrá estar allí dentro? o ¿A quién irán a buscar?. 

A su vez, mis vecinos, o inclusive personas de mi casa, podrían sufrir un accidente. Mientras más personas tenga cerca, más probabilidad hay de que pueda estar cerca de alguien pronto a morir, por diversas razones, accidentes, muerte natural, suicidio, drogas, etc. De todas formas, no tiene importancia, una persona puede morir en cualquier lugar.

En fin, no quiero divagar.

Hay una duda que me planteé hace tiempo, y no es por hacerme el filosófico, porque no lo soy y tampoco estoy preparado para hacerlo. Pero son dudas comunes o cosas a las que concluyo luego de haber pensado un poco:

¿La vida está llena de muerte? ¿O la muerte está llena de vida?.

Porque vivimos, siempre en torno a la muerte. La recordamos siempre. La tenemos en cuenta. La alabamos. La odiamos. La maldecimos. La veneramos. La homenajeamos en libros o medios de comunicación. La ficcionamos. La poetizamos. Vivimos para morir.

Pero también, indudablemente, vamos a morir algún día. Somos indudablemente, posibles difuntos. Entonces, cada día que vivimos, es un día menos de vida. Morimos para vivir. 

Que cosa. Y nosotros mismos nos matamos y nos damos vida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario